Aditivos y extractos vegetales, según la UE

Para evitar situaciones como un fraude alimentario, la Comisión Europea aún debe aclarar ciertas incertidumbres que generan a la hora de interpretar normas de la legislación alimentaria.

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Una de las dudas aún no resueltas es qué hacer con el empleo de ingredientes alimentarios, como el extracto de espinaca o un caldo de verduras fermentado, que pueden desarrollar un papel similar a los aditivos alimentarios.

Esto ha llevado a la Comisión Europea a buscar una respuesta ante las incertidumbres que se generan a la hora de su interpretación por parte de las autoridades competentes y de las industrias alimentarias.

El debate sobre el empleo de extractos vegetales u otros ingredientes alimentarios que pueden desarrollar una función tecnológica a la de algunos aditivos alimentarios y su encaje en la legislación alimentaria ha sido constante. Se trata de una situación que requiere de un tratamiento especial, dado que en algunas de las situaciones que se dan la legislación alimentaria aplicable en la Unión Europea no ha dejado claro cómo proceder.

El Grupo de Trabajo de Expertos Gubernamentales en Aditivos evaluó este tema durante 2018 para revisar las prácticas de la industria que consisten en agregar extractos de plantas con una potencial función como aditivo, cuando se afirma que no se están empleando aditivos alimentarios.

Ante esta duda, la Comisión Europea se remite al concepto legal de «aditivo alimentario» , definido en el Reglamento 1333/2008

«toda sustancia que normalmente no se consuma como alimento en sí misma ni se use como ingrediente característico de los alimentos, tenga o no valor nutritivo, y cuya adición intencionada – con un propósito tecnológico – a un alimento durante su fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envasado, transporte o almacenamiento tenga por efecto, o quepa razonablemente prever que tenga por efecto, que el propio aditivo o sus subproductos se conviertan directa o indirectamente en un componente del alimento»

La respuesta que da la Comisión Europea no es concluyente, dado que si bien vincula la funcionalidad de esos ingredientes con el concepto de aditivo alimentario. Es por esto que lo más recomendable es el análisis técnico-legal caso a caso para cada tipo de extractos vegetales que queramos usar y entendamos que pueden tener una función tecnológica a los aditivos alimentarios. Es necesario evaluar la situación antes de incorporarlos a los alimentos y que las autoridades competentes puedan interpretar que se está incumpliendo la normativa.

Fuente: AINIA

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