Investigadores crean sistema para alargar vida de granos y semillas

para blogSe trata de un sistema lipídico que protege granos y semillas de hongos, levaduras y bacterias que fue desarrollado por espe­cialistas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la Universidad Nacional Au­tónoma de México (UNAM).

Se trata de un método nanoparticulado que se utiliza durante la cosecha, transporte y almace­namiento, procesos en los cuales los cultivos podrían contaminarse con patógenos como Aspergillus flavus, causante de aflatoxinas, con efectos tóxicos en quienes las consumen a tra­vés de los alimentos.

Es como adicionarles una capa protectora, ex­plicó la profesora de la UNAM, María de la Luz Zambrano Zaragoza. Con el recubrimiento, su­brayó, se disminuye el riesgo de daño mecánico, además de que la película protectora sustituye la cera natural que el alimento pierde durante la fricción a la que se somete durante su manejo.

El sistema consiste en dispersar preparaciones a base de ceras de tamaño micro o nanométrico; con éstas se aminora el deterioro por fricción e impacto y se contribuye a la absorción de hu­medad, además de que actúan como una ba­rrera contra hongos filamentosos.

Las pérdidas en la producción de este grano se asocian a su manipulación durante la cosecha, almacenaje, transporte y procesamiento para consumo humano o animal. En esas fases pue­de ser afectado por bacterias, insectos y hon­gos, remarcó.

El trabajo, denominado “Uso de sistemas lipí­dicos para la protección de granos y semillas contra microorganismos durante su almacena­miento”, se divide en dos áreas: nanopartículas lipídicas sólidas y nanopartículas poliméricas, y el objetivo principal es incrementar la vida útil de los alimentos.

Con las nanopartículas se pretende disminuir el crecimiento de microorganismos y contri­buir a que semillas y granos sean almacenados sin que pierdan su capacidad germinativa, así también, se busca que tengan periodos de co­mercialización más prolongados y se evite el crecimiento de insectos que afecten sus carac­terísticas nutritivas.

También se aplicaron con buenos resultados en frutos secos como nueces y almendras, que por su alto contenido lipídico tienen una oxi­dación temprana que evita su comercialización adecuada.

Zambrano indicó que al recubrimiento se le hi­cieron pruebas de flujo a nivel semindustrial y hubo un incremento en su resistencia mecáni­ca, sin afectar su funcionalidad ni propiedades, ni la germinación y calidad de granos y semillas, lo que contribuye a mantener sus característi­cas durante las etapas de almacenamiento y comercialización.

Uno de los principales beneficios de esta inno­vación, prosiguió, es el bajo costo, además de ser una técnica verde, pues no utiliza disolven­tes. “La forma en que preparamos las nanopar­tículas lipídicas sólidas, aunada a su tamaño, las hace fluir con facilidad, por lo que es posible su adaptación a equipos con los que ya cuentan muchas plantas de tratamiento de granos, ob­teniendo beneficios inmediatos”.

En el caso de los frutos secos, podría evitarse que adquieran sabores indeseables: “los pro­tegemos de la humedad y de reacciones oxi­dativas que provocan rancidez y aminoran su vida útil”.

“Las pequeñas ‘heridas’ que se producen en el traslado ya no están expuestas, es como si les pusiéramos un parche muy delgadito que pro­tege y evita la contaminación por microorganis­mos”, concluyó Zambrano Zaragoza.

El grupo de investigación de la Facultad de Estu­dios Superiores (FES) Cuautitlán de UNAM está conformado por David Quintanar G., Carolina Moreno R., Elsa Gutiérrez C. y Mara Espinosa de los Monteros.

Fuente: AlianzaTex, 19/07/18

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