Demanda mundial y creatividad: Planta de procesamiento de insectos

para blogAutor: Ing. Paolo Cáceda, Ingeniero Alimentario – CIP 60440

En la previsión media de la ONU, la población mundial en el 2030 cre­cerá a 8300 millones, avanzando hacia 9300 millones para el 2050.

Para alimentar a esta población más numerosa, más urbana y más rica, (esa es la tendencia), la producción de ali­mentos deberá aumentar un 70%. La producción anual de cereales habrá de aumentar desde los 2100 millones de toneladas actuales hasta los 3000 millones, mientras que la producción anual de carne deberá aumentar en más de 200 millones de toneladas has­ta alcanzar los 470 millones.

En los países en desarrollo, el 80% del incremento de la producción requerida procedería del aumento del rendimien­to y la intensidad de los cultivos, en tan­to que tan solo el 20% procedería de la expansión de las tierras cultivables. Sin embargo, en el ámbito mundial el índice de crecimiento del rendimiento de los principales cultivos de cereales ha disminuido de manera continuada y pasó del 3,2% anual en 1960 al 1,5% en 2000.

El desafío al que se enfrenta la tecno­logía es invertir esta disminución, ya que un incremento lineal continuado del rendimiento en el ámbito mundial tras la tendencia registrada durante las últimas cinco décadas no será sufi­ciente para satisfacer las necesidades alimentarias. Aunque las inversiones en investigación y desarrollo (I+D) agríco­las sigan siendo una de las inversiones más productivas, con unas tasas de ren­dimiento de entre el 30% y el 75%, se han dejado de lado en la mayoría de los países de ingresos bajos.

En la actualidad, la investigación y el desarrollo agrícolas en los países en desarrollo están dominados por el sec­tor público, por lo que inicialmente las inversiones adicionales tendrán que proceder de los presupuestos guber­namentales. Con el fin de aumentar las inversiones del sector privado habrá que abordar cuestiones relativas a los derechos de propiedad intelectual, al tiempo que se garantiza un equilibrio para que no se reduzca el acceso de los pequeños agricultores a las nuevas tec­nologías.

El hambre puede persistir a pesar de existir un suministro total suficiente debido a la falta de oportunidades de ingresos para los pobres y a la ausencia de unas medidas protectoras sociales eficaces. La experiencia de los países que han conseguido reducir el hambre y la malnutrición muestra que el creci­miento económico no garantiza auto­máticamente el éxito, sino que el origen del crecimiento también desempeña un papel importante. El crecimiento derivado de la agricultura, en particular del sector en pequeña escala, es al me­nos el doble de eficaz a la hora de be­neficiar a la población más pobre que el crecimiento derivado de sectores no agrarios. Este hecho no resulta sorpren­dente, pues el 75% de la población po­bre de los países en desarrollo vive en zonas rurales y sus ingresos están vin­culados directa o indirectamente a la agricultura. La lucha contra el hambre requiere también unas medidas especí­ficas y prudentes en forma de unos ser­vicios sociales extensivos que incluyan la asistencia alimentaria, la salud y el saneamiento y la educación y la capaci­tación, prestando especial atención a la población más vulnerable. La creativi­dad es base para encontrar soluciones sostenibles y que lleguen a todos.

En base a esta realidad, la compañía Bühler ha anunciado la construcción de la primera planta de procesamiento de insectos en Europa, junto a su so­cio Protix, en esta cooperación Bühler aportará su tecnología, equipos y know how. En enero, las firmas ya anunciaron la creación de una empresa dedicada a la producción de insectos: Bühler In­sect Technology Solutions, con el fin de abastecer de proteínas a una población que continúa en crecimiento, asimismo desarrollar soluciones a escala indus­trial para la producción de insectos con los que se proporcionará proteínas de alta calidad, principalmente para piensos y alimentos. La planta estará situa­da en los Países Bajos, y se dedicará a producir harina de proteínas y lípidos que estarán dirigidos al sector de la nu­trición animal. Un componente esen­cial en la nutrición.

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Figura 1. Planta de procesamiento de insectos

La proteína es un componente esen­cial de la nutrición, tanto para los se­res humanos como para los animales. Alrededor del 15% de la ingesta diaria de energía debe estar cubierta por proteínas, para construir y reparar las células que sostienen la vida. La agri­cultura produce aproximadamente 525 millones de toneladas de proteínas ve­getales al año, que se encuentran en productos como el maíz, arroz, trigo o soja. Sin embargo, la producción de proteínas de hoy en día no es sosteni­ble: alrededor del 15% se desperdicia y el 60% se utiliza para producir proteína animal.

Además, con la creciente población mundial, la producción de proteínas debe duplicarse para el 2050. Los ex­pertos están de acuerdo en que esto no puede lograrse utilizando prácticas y recursos agrícolas tradicionales, por lo que las fuentes alternativas de pro­teínas tales como insectos o algas son cada vez más importantes.

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