Importancia del “doble cierre” para asegurar la hermeticidad en los enlatados

hojalata

El “doble cierre” es empleado para el cierre hermético de los envases metálicos los cuales aseguran la esterilidad en las conservas alimenticias. Estos envases se suelen utilizar para todo tipo de conservas de pescado, encurtidos y vegetales, así como también en las bebidas carbonatadas.

Cuentan con propiedades tales como rigidez, resistencia al choque térmico, buena conductividad térmica, ausencia de toxicidad y bajo costo, esto si se realiza un buen proceso de cerrado.

Se define como “cierre” o “doble cierre”, al resultado de unir el extremo del cuerpo de un envase con su fondo o tapa. Se obtiene curvando el ala del fondo o tapa (gancho de tapa) con la pestaña del cuerpo, enganchándolas entre sí, hasta producir una unión hermética.  Esta unión genera una doble pared de seguridad y obtiene una junta totalmente estanca (hermética).

El sellado entre el cuerpo de la lata y su fondo se trata de un proceso de deformado del metal, que consta fundamentalmente de dos operaciones. Durante la primera operación de cierre se enrolla de manera suave el ala del fondo sobre la pestaña del cuerpo de la lata, al mismo tiempo que se dobla esta última, formando unos ganchos muy holgados, permaneciendo espacio entre sus paredes. En la segunda operación se emplea una segunda rulina de formado para comprimir las cinco capas de metal (dos del cuerpo de la lata y tres del fondo), para dar lugar a una costura hermética. La operación de apretado y planchado de los ganchos de fondo y cuerpo entre sí, se realiza de forma progresiva.

Hay diversos tipos de cerradoras de latas: automáticas y manuales, con rulillos fijos o móviles, con mandril fijo o giratorio. Pero independientemente del tipo de cerradora, la formación del cierre en el envase metálico se realiza de una forma similar, ya que las partes básicas de cualquier cerradora son coincidentes. Es importante conocer el funcionamiento de una cerradora, porque muchos defectos del cierre están provocados por un mal ajuste de la misma.

Para garantizar la hermeticidad del envase es esencial una evaluación o examen adecuado, ello consta de cuatro fases donde se recopila información cualitativa y cuantitativa:

  1. Examen visual y medidas exteriores.

– Inspección visual

– Medidas exteriores

  1. Desmontaje y/o seccionado del cierre.
  2. Medidas interiores directas e indirectas y defectos internos.

– Apretado del cierre

– Penetración del gancho de cuerpo (longitud del gancho de cuerpo y tapa)

– Traslape

  1. Detección de fugas.

Es importante realizar un correcto cierre de envases metálicos, de esta manera se evita la contaminación bacteriológica, la corrosión, la sulfuración y la alteración del producto. Debe tener unas características mecánicas suficientes para soportar, en condiciones normales, el proceso de llenado, manipulación, transporte y almacenaje.

Así mismo, desarrollar la evaluación del “doble cierre” y verificar las medidas en línea y de los lotes producidos es un punto crítico de control que lo debe realizar el productor con los equipos adecuados.

Fuentes:

www.mundolatas.com

edu.xunta.gal

www.guiaenvase.com

 

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